Cuando llegas a Olite desde el sur ya se adivinan las torres de su castillo, tan perfectas, tan coquetas con sus conos de pizarra....parece espectacular, tan espectacular como un marqués de un libro de Jane Austen: guapo, bien vestido, con una apariencia impecable y atractiva, pero uno intuye que tiene un punto de falso, queda un poso de fachada, de algo que aparenta pero que en realidad no tiene fondo....
En realidad es un edificio muy reconstruido. En la visita hay una exposición en la que te explican cómo estaba y el proceso de reconstrucción, lo cual no deja de ser interesante. No te queda claro qué es "real" y qué es inventado directamente, porque hay estructuras que no existían o que no se sabía cómo eran y han hecho un proceso de imaginación para reedificarlas. En otras ocasiones se ve perfectamente la parte vieja de la reconstruída:
Pero cuando estás dentro, recorriendo salas, terrazas, escaleras y pasillos, piensas...¡qué mas da!. El resultado es espectacular. Es un edificio, o una suma de edificios que merece la pena la visita. Mi hijo se lo pasó en grande y yo también. Si tienes la suerte de que no hay mucha gente, puedes pasarte el día entero recorriendo rincones muy agradables, bancos de piedra para descansar a la sombra, entre piedras y jardines, altas torres desde las que se divisa la ciudad, imaginar que eres un caballero...como diría mi hijo.
Olite merece una visita.